Allá por agosto, en mi tesina escribía sobre cómo Internet está matando lentamente a la prensa impresa. Las audiencias migran hacia la inmensidad de contenidos en la web, y los magnates de la publicación de periódicos y revistas ya no saben qué hacer para mantener sus negocios rentables.
Me gustó esto que decía John Naughton hace algunos meses en The Guardian que “cuando llegó la radio a los EE.UU. en la década de 1920, nadie podía imaginar un modelo de negocio para ella. ¿Cómo podría generar ingresos de algo que puede ser escuchado por cualquiera de forma gratuita? Decenas de empresas fueron fundadas para explotar el nuevo medio, y la mayoría de ellas cerraron sus puertas. El problema se resolvió con un productor de detergentes con el nombre de Procter & Gamble, que tuvo la idea de patrocinar series dramáticas: la telenovela – y el mercado de masas – había nacido. La moraleja es simple: eventualmente alguien va a imaginar un modelo de negocio que funcione para las noticias online. Pero esto puede llevar su tiempo, y muchos de los emprendimientos se quedarán en el camino en el ínterin. Allí tienen el capitalismo”.
Con el auge este de las tablets que parece estar por venir gracias al lanzamiento del iPad, puede que ese modelo necesario para salvar a las publicaciones ya esté acá. Así como en su momento el iPhone se devoró el mercado de los smarthphones, probablemente en los próximos meses muchísima gente corra a comprar su tablet y deje de lado las netbooks para navegar y los e-readers para descargar libros. Y quién sabe, tal vez este auge ayude a hacer las cosas más fáciles a las editoriales en peligro de extinción.
